Tengo 35 y quiero dejar de trabajar pronto: por dónde se empieza
Casi todo lo que vas a encontrar sobre jubilación anticipada está escrito para gente de cincuenta y pico. Tiene sentido: son los que tienen la decisión encima. Pero la consecuencia es que a los treinta y pocos te llega el mensaje equivocado, que es calcula tu pensión y mira si llegas.
A tu edad eso no se puede calcular. Y conviene que alguien te diga por qué, en vez de darte un número.
Por qué tu pensión hoy es ficción
La pensión sale de la base reguladora, que es la media de tus bases de cotización de los últimos 25 años antes de cobrarla. No de los 25 primeros. No de los de ahora.
Si tienes 35 y cobrarás a los 65, tu base reguladora saldrá de lo que cotices entre 2046 y 2056 y los quince años anteriores. Ninguna calculadora del mundo sabe eso, empezando por esta.
Y hay una segunda razón, más incómoda: las reglas cambian. Solo en 2026 han cambiado la base máxima de cotización, el tope de la pensión y el ritmo al que ese tope sube cada año. La ventana de cálculo lleva años ampliándose por tramos. De aquí a que tú cobres habrá varias reformas más, y las hará gente que hoy no está en política.
Cualquiera que te ponga hoy una cifra de pensión a treinta años vista te está vendiendo una precisión que no existe. Sirve como orden de magnitud. No sirve para decidir nada.
Lo que sí se puede afirmar a tu edad
Una sola cosa, y no depende de ninguna reforma: la aritmética del tiempo.
Pon que apartas 400 € al mes y que tu dinero renta un 3 % por encima de la inflación. Empezando hoy, a los 65 tendrías unos 233.000 € de hoy. Empezando dentro de diez años, unos 131.000 €.
La diferencia son 102.000 €. De esos, 48.000 son las aportaciones de esos diez años: el dinero que habrías puesto tú. Los otros 54.000 los pone el tiempo, y es la única parte de todo esto que no se puede recuperar después. Puedes duplicar el ahorro a los 50; no puedes comprar diez años de interés compuesto.
Esa es la cifra que te toca a ti. No la pensión.
El puente: la idea que sí deberías llevarte ahora
Aquí está lo que casi nadie explica pronto, y que cambia cómo ahorras desde el primer día.
Dejar de trabajar y empezar a cobrar la pensión no son la misma fecha. Si paras a los 55, el Estado no te paga nada hasta los 63 como muy pronto, y con recorte. Esos años en medio son el puente, y los pagas tú enteros.
Eso significa que no estás ahorrando para una cosa, sino para dos:
- El puente, que es dinero que se gasta entero en unos pocos años y por tanto no puede estar donde pueda caer un 35 % justo cuando lo necesitas.
- El complemento de por vida, que empieza cuando cobres la pensión y tiene que durar décadas.
Son dos problemas con plazos distintos, y la gente que se entera de esto a los 55 llega tarde a organizarlo. Enterarse a los 35 no te da más dinero, pero te da la única ventaja que existe a esa edad: tiempo para que la cuenta salga sin heroicidades.
Lo que puedes ir haciendo ya
- Mira tu vida laboral. Se pide en la Seguridad Social y es gratis. No para calcular nada todavía, sino para saber si tienes huecos y de cuándo son: las lagunas se rellenan con reglas que castigan más los años recientes.
- Apunta cuánto gastas de verdad. El número que decide cuándo puedes parar no es lo que ganas: es lo que gastas. Y es el único dato de todo esto que ya conoces con precisión.
- Empieza, aunque sea poco. Por lo de arriba: los primeros años valen más que los últimos, y no hay forma de comprarlos después.
Y lo que no te toca todavía
Hay decisiones reales, con dinero encima, que a tu edad no se pueden tomar porque dependen de cifras que aún no existen. Te las dejo nombradas para que sepas que vendrán:
- Los escalones de años cotizados (38,5 / 41,5 / 44,5) donde trabajar dos meses más cambia tu pensión de por vida.
- Si te compensa el convenio especial para seguir cotizando después de parar.
- En cuántos años rescatar el plan de pensiones sin regalarle la mitad a Hacienda.
- Cuánto te recorta de verdad adelantar la pensión.
Todo eso empieza a decidirse cuando te quedan diez o quince años, no treinta. Vuelve entonces.
Entonces, ¿la calculadora me sirve?
A medias, y prefiero decírtelo antes que después.
Te sirve para ver la forma del problema: cuántos años de puente tendrías según cuándo pares, qué pasa si el mercado cae justo al empezar, cuánto cambia todo moviendo lo que gastas. Eso se entiende igual de bien a los 35 que a los 55.
No te sirve para la cifra de tu pensión, por lo que hemos visto arriba. Cuando entres con una edad así, la propia herramienta te lo dirá en pantalla en vez de disimularlo.
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Esto no es asesoramiento financiero. Es una explicación general y una calculadora. No conoce tu situación, no recomienda productos y no sustituye a un profesional. Las cifras del ejemplo son eso, un ejemplo.